En el caso de Emma, ella temía por su vida. Pero se armó de valor y lo denunció a la policía. El agresor fue arrestado y luego las autoridades de inmigración lo deportaron a su país.
Lo que más le importaba a Emma era su seguridad y la de sus hijos. Años después, ella conoció de una oportunidad migratoria para víctimas de crímenes serios.
Aquí está su historia.
Muchas gracias por compartir para que llegue a esas mujeres que todavía dudan en reportar un abuso.
Saludos a todos!