Gobiernos y organizaciones que luchan en favor del medio ambiente nos piden que, como individuos, aportemos soluciones para ayudar a la madre tierra. Se organizan eventos en todo el planeta, desde apagar la luz por una hora, no cortar el césped ni usar el vehículo por un día, etc. PERO, y escribo el PERO con mayúsculas, ni los gobiernos ni las industrias en sus países hacen mucho por ayudar en minimizar el impacto de la contaminación en el medio ambiente de la Tierra.
Por ejemplo, ¿por qué las fábricas que producen la mayor contaminación no dejan de trabajar por un día? ¡Claro, perderían miles de millones de dólares! Y eso, para ellos, es inaceptable.
Como diría mi abuelita, “Sentimos el temblor y no paramos de bailar”.
¿Por qué los gobiernos de todos los países del mundo, especialmente los más industrializados, no dejan de ser hipócritas y en verdad hacen algo para evitar el desgaste del medio ambiente?
Una pregunta que no podrán contestar los propios gobiernos sin mentir con supuestas estadísticas de lo que supuestamente están haciendo para supuestamente ayudar.
Todo se hace por dinero y al resto de la humanidad nos dan “atole con el dedo” tratando de distraer nuestra atención con eventitos y acciones que en realidad no ayudan mucho, como por ejemplo, apagar la luz por una hora. ¡Una hora! ¿Cómo carajos vamos a ayudar a la madre Tierra a recuperarse después de cientos de años de ataques por parte de las criaturas que alberga?
El problema no es que apaguemos o no la lámpara de la sala por una hora cada año. El problema no es si yo no me involucro en manifestaciones con Greenpeace en contra de los grandes monopolios internacionales y en contra de los depredadores. El problema no es si uso el vehículo o el transporte público. El grave problema es que los gobiernos del mundo han colocado el dinero y el poder como prioridad y no le dan al planeta la dimensión que realmente tiene.
Ellos, los gobiernos saben que este planeta, incongruentemente llamado Tierra, es nuestro único hogar en el Universo alcanzable. Si echamos a perder este barco, no tenemos otro en el cual montarnos en por lo menos ocho años luz de distancia. ¡Ocho años luz!
Esta imagen con la Tierra vista desde el espacio me invita a analizar mi estadía en el planeta. Soy ciudadano de la Tierra. Desde el espacio no se ven fronteras, ni colores de piel, ni religiones, pero nos hemos creado graves problemas con los tres. Nos hemos dividido nosotros mismos. Nos peleamos en nuestra propia casa, buscamos más razones para dividirnos y ser infelices, pero no es nuestra culpa. Los líderes políticos y religiosos nos han hecho pensar así. Son las grandes distracciones de la humanidad…
Por eso, este día y todos los días del año, pondré mi granito de arena para admirar la Madre Tierra, disfrutar de sus mágicos regalos y de la gente que me rodea. A final de la vida, ni las fronteras, ni los colores de piel, ni el dinero y el poder, ni las religiones tendrán un significado lógico.
Así que, mi mejor tributo y agradecimiento a la Madre Tierra es, admirar su encanto y sentir su energía. Así podré pensar y actuar en su favor todos los días… no solo el 22 de abril de cada año.
Que tengan todo un día de la Tierra perfecto!
Luis Navarro
Luis Navarro
