Cuando el gobernador de Indiana habla, el país escucha. Republicanos y Demócratas y hasta los que estamos “hasta la madre patria” de los dos partidos políticos, también escuchamos lo que My Man Mitch tiene que decir.
Las palabras de Daniels retumban en las esferas políticas y financieras del país.
El mandatario estatal tiene enemigos políticos, pero en este momento tiene más amigos, no solo en posiciones de elección popular, sino del pueblo común y no tan corriente.
Daniels está recibiendo miles de cartas de todas partes del país de gente que lo admira, que conoce su trayectoria, que lo respeta. Le piden que “se aviente”, “que se lance”, que busque la nominación del partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos.
¿Por qué muchos quieren que Mitch Daniels sea Presidente?
En parte, por lo siguiente...
A pesar de que los números de estados vecinos en cuanto a pensionados y la participación en la fuerza laboral son más altos que los de Indiana, los fondos de pensiones están relativamente en buen estado aquí, y el nivel de desempleo está lentamente disminuyendo. Agreguemos los esfuerzos del gobierno de Daniels por “jalar” inversión extranjera al estado. Sí, se han perdido empleos, y muchos. Prácticamente todos los sectores han sufrido. Pero en todos los estados ha ocurrido, gracias a Mr. Bush (Thank you very much) y a la pasividad y falta de liderazgo decisivo de Mr. Obama (Thank you very much).
El gobierno de Mitch Daniels no es perfecto (en política nada lo es), pero su dinamismo y el manejo de sus instituciones le han colocado bajo el reflector nacional y para muchos Mitch es la estrella. Es el político a vencer al amigo que está sentado en la Casa Blanca.
Muchos ven en Mitch Daniels la opción para arreglar la economía del país. De hecho, hace un par de días, el gobernador de Indiana criticó al gobierno federal diciendo que “la recuperación es muy lenta y que la economía sigue siendo patéticamente débil.” Predijo una tormenta financiera, una nube negra que viene de Europa y otra con los precios del petróleo y que el presidente Obama no tendrá un paraguas listo cuando nos caiga la... ¡tormenta!
A pesar de que se perdieron miles de empleos durante la recesión (cortesía de gobiernos federales), el estado de Indiana no resintió tanto el terremoto. Su economía ha estado, en su mayor parte, en números negros, mientras que otros estados han visto sus arcas en números rojos, como el estado de California, el estado del oro.
Y, hay que ser claro, ninguno de los finalistas en la carrera republicana tiene perfiles como para aventarse la gran chamba de Presidente. En lugar de presentar plataformas serias y realistas, sus discursos han servido de máquinas del tiempo, con las que han regresado al pasado, a los tiempos de las luchas por los derechos civiles, dividiendo al país con su ideología retrógrada, racista, antiinmigrante, antigay, anti todo. Por eso, el ala conservadora de su avión republicano se les está desmantelando.
Mitch Daniels es republicano (bueno, nadie es perfecto), pero es un republicano moderado. Sí, es un republicano moderado. De esos que ya no se ven muchos por aquí.
(Aquí es cuando lo sapos comienzan a croar, justo después de leer el párrafo anterior, : )
Muchos me van a decir: Luis, ¿cómo puedes decir que Daniels es un republicano moderado si fue quien, con su firma, convirtió en ley la legislación más antiinmigrante que se haya visto en Indiana, la mentada SB590?
Hay que entender varias cosas en este juego de ajedrez político. Primero, Mitch Daniels no fue el creador de esa legislación, fue el ya tristemente célebre “innombrable” (Thank you very much, también para él). El “innombrable” había tratado durante cinco años consecutivos de que se aprobaran diferentes propuestas anti-indocumentados en Indiana, afortunadamente ninguna tuvo éxito. Excepto la última. La SB590. Con su aprobación, el “innombrable” vió cristalizado su sueño de ver su nombre e imagen en los medios y el aplauso y simpatía de los conservadores que quieren ver a los inmigrantes abandonar el estado. Recibió la palmadita en la espalda de los racistas y con eso, sus personalidades de energúmenos se esfumaron.
Hay que entender varias cosas en este juego de ajedrez político. Primero, Mitch Daniels no fue el creador de esa legislación, fue el ya tristemente célebre “innombrable” (Thank you very much, también para él). El “innombrable” había tratado durante cinco años consecutivos de que se aprobaran diferentes propuestas anti-indocumentados en Indiana, afortunadamente ninguna tuvo éxito. Excepto la última. La SB590. Con su aprobación, el “innombrable” vió cristalizado su sueño de ver su nombre e imagen en los medios y el aplauso y simpatía de los conservadores que quieren ver a los inmigrantes abandonar el estado. Recibió la palmadita en la espalda de los racistas y con eso, sus personalidades de energúmenos se esfumaron.
Cuando Mitch Daniels la firmó para convertirse en ley, él sabía que el fantasma se iría a su cueva. Él sabía que una vez cumplido el capricho, el fantasma desistiría de seguir j! Al fin y al cabo la mentada propuesta fue “limada” y al tigre le quitaron los dientes y las garras y terminó siendo un gatito que no les está haciendo daño a los inmigrantes.
Por eso hizo bien Daniels en firmarla.
También estamos molestos porque en el estado no se ha autorizado a los indocumentados a tener una licencia de conducir. Esa es una parte definitivamente negativa en Mitch Daniels. Pero en este asunto, es preferible escuchar a alguien explicar honestamente que sin la ayuda de los legisladores locales eso no es posible, que escuchar a alguien que te promete arreglar un sistema migratorio que él sabe no podrá hacerlo sin los legisladores, y después echarle la culpa a los legisladores. Todo es cuestión de percepción.
En la Casa Blanca, Mitch Daniels podría ser un buen aliado para la comunidad inmigrante, especialmente para los hispanos. No solo porque habla español, sino porque entiende las dificultades, los tropiezos, las aventuras de las familias de inmigrantes. También conoce muchas de nuestras historias, la mía propia.
En la Casa Blanca, Mitch Daniels podría ser un buen aliado para la comunidad inmigrante, especialmente para los hispanos. No solo porque habla español, sino porque entiende las dificultades, los tropiezos, las aventuras de las familias de inmigrantes. También conoce muchas de nuestras historias, la mía propia.
En las oportunidades que he tenido de entrevistar a Mitch Daniels y de saludarlo “fuera” del ambiente político, me doy cuenta que es un hombre sincero y honesto, firme en sus convicciones y muy inteligente. No hace falta ser psicólogo para percibirlo.
Mitch Daniels no quiere ser Presidente
Eso es lo malo del Señor Daniels. Ya dijo que no y... bájenlo de ahí.
El gobernador anunció en mayo del año pasado que no buscaría la nominación de su partido a la presidencia. Pero el número de cartas, y mensajes pidiéndole que reconsidere, han aumentado significativamente en los últimos meses y semanas.
Ayer reiteró que prefiere que alguien más y no él, busque competir con Mr. Obama.
Y ese es el miedo de las masas republicanas, que ninguno de los actuales precandidatos dé el ancho para competir con el actual mandatario estadounidense. Si ninguno se mueve ni habla como presidente, es que no tiene los ladrillos para serlo.
A pesar de que los cuatro precandidatos llevan mucho camino recorrido en sus campañas, Mitch Daniels todavía tiene oportunidad de entrar en la contienda, y mandar a la banca al ex-gobernador de Massachusetts, Mitt Romney; al ex-senador de Pennsylvania, Rick Santorum; al ex-líder de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich de Georgia y al Representante Federal, Ron Paul de Texas.
Lo podría hacer si no hay los votos suficientes en la Convención Nacional Republicana, programada para agosto en Tampa, Florida. Entonces, es cuando Mitch Daniels podría entrar al escenario. Y es cuando se le harían chiquitos... los ojos a Obama.
Obama Nomás no cumple
Mr. Obama prometió y no cumplió con la Reforma Migratoria. Aquellos Demócratas que digan que Obama no tiene la culpa de que no se haya podido aprobar una Reforma al obsoleto sistema migratorio, que el presidente no puede hacer mucho, que tiene las manos atadas por el Congreso, etc, etc. etc.... “a otro perro con ese hueso”.
Solo dos cosas puedo decir...
UNA: El presidente puede tomar decisiones, si así lo quiere, generando órdenes ejecutivas y cambiar muchas reglas, no las leyes. Ha dicho que cambiarán algunas reglas, pero hasta ahora sigue siendo un misterio el por qué esas reglas no se han implementado. Habrá que preguntarle a Harry Potter, porque nadie en su administración puede contestar ¿CUÁNDO entrarán en vigor esas reglas tan “cacareadas”?
DOS: Barack Obama no puso capital político para presionar por la aprobación de una Reforma Migratoria, como lo hizo para que se aprobara su legislación para modificar el sistema de salud y otras legislaciones, para las que envió su ejército de “negociadores” para convencer ó presionar a los congresistas. ¿Por qué no lo hizo con la Reforma Migratoria? También habría que preguntarle a Harry Potter, ó por lo menos a los Brujos de Catemaco.
Pero la pregunta de los 60 millones es: ¿Lo haría en su segundo mandato? ¿Cumpliría Obama sus promesas que hizo con los inmigrantes y sus familias después de haber deportado a más personas que Bush y Clinton Juntos?
Recordemos que fue precisamente durante la administración de un republicano, Ronald Reagan, que se aprobó una legalización para millones de indocumentados. Aunque, claro, los republicanos de antes no eran tan retrógrados como los que tenemos ahora. Y los demócratas de antes, sí sabían cumplir sus promesas y mantener su palabra.
Mientras son peras ó sandías, por eso y por muchas cosas más, Mitch Daniels es la mejor carta que tiene el partido republicano. Si no es Mitch Daniels, entonces ni Romney, ni Santorum, ni Gingrich, ni Paul. Mi voto mejor se lo doy a Harry Potter.
¡Feliz miércoles a todos!
Nota 1. Ni Demócratas ni Republicanos son perfectos, pero sí hay personas en ambos partidos que en realidad quieren ayudar a la comunidad inmigrante. ¿Dónde están? Habrá que consultarlo en Catemaco.
Nota 2. Tú puedes darle el significado que quieras a “Thank you very much”.
