¡Estúpidos!
Esa es la
respuesta corta, sincera, directa. Y tenemos que aceptarlo. Eso es lo que yo
creo que piensa Barack Obama de nosotros.
El
presidente Barack Obama volvió a prometer que trabajaría para lograr una
Reforma Migratoria en el primer año de su segundo mandato. Es decir, para el
2013.
Como diría
mi abuelita... “que se lo crea su abuela”.
Es la misma
promesa que Obama hizo a los hispanos en el 2008, lo que le permitió ganar la
elección. En ese entonces dijo que en el primer año de su gobierno impulsaría
una Reforma Migratoria. Ese año llegó... y pasó de largo.
Estoy de
acuerdo que el presidente de cualquier país no se manda solo. Hay un Congreso y
es ahí donde se hacen ó modifican las leyes. También entiendo perfectamente que
después de que Obama llegó a la Casa Blanca se le vinieron encima muchos
problemas graves como la crisis financiera, las guerras en Irak y Afganistán y
el acalorado debate a la reforma de salud. Pero fue precisamente en esta última,
en la Reforma de Salud, después conocida como ObamaCare, que el presidente puso
todo su capital político para que el Congreso lo aprobara. Envió a su gente a
negociar con congresistas. Y a jalones y empujones, aprobaron la mentada ley de
salud.
El
presidente no puso capital político para impulsar la Reforma Migratoria que
tanto cacareó durante su campaña. Solo en un par de discursos y en entrevistas
con medios, dijo que “todavía estaba comprometido con impulsar una reforma”. Los
medios de comunicación hispanos, todos, hablaban sobre las declaraciones del
presidente: “Obama reitera su promesa de impulsar una Reforma Migratoria”.
Pero reiterar
no es sinónimo de actuar. Ni la frase: “Seguir comprometido” tiene mucho significado ahora que
sabemos que simplemente no cumplió su promesa.
Sí, se
reunió en la Casa Blanca con líderes del Caucus Hispano, con líderes de las Cámaras
del Congreso. Pero ni congresistas demócratas ni el propio presidente lograron
pasar una Reforma Migratoria, a pesar de que eran mayoría y que podían haberlo
hecho con la mano en la cintura.
Ha puesto
parches y ha dicho que cambiarán algunas reglas migratorias. Pero siguen siendo
un misterio sin resolver, porque no se ven por ninguna parte.
Entonces, ¿por
qué carajos debemos creer en la segunda promesa de Barack Obama de que impulsará
una Reforma Migratoria?
Cuando leí sobre
sus declaraciones, pensé que todavía estaba en el 2008 y que todos estos años yo
había estado soñando. Es una copia exacta de su promesa en la primera campaña.
Bueno, a
excepción de que esta vez cuidó más sus palabras. Dijo que “trataría” de impulsar
la Reforma Migratoria.
¿Quién le
va a creer esta vez? Solo los estúpidos. Y por eso se me revuelve el estómago,
porque Obama cree que los hispanos somos estúpidos y que nos vamos a “tragar”
nuevamente sus promesas.
Desgraciadamente...
porque sí, es una desgracia... es muy muy muy posible que Barack Obama sea
reelecto y lo tengamos aplastado en la silla presidencial de la Casa Blanca por
cuatro años más.
Y es que no
hay de donde más escoger. Mitt Romney, virtual candidato republicano a la
presidencia lleva un costal en sus espaldas cargado de egoísmo, odio racial y odio
sexual. Es decir, sería el representante del sector más conservador de este
país.
Eso da miedo, porque si bien es cierto que el tema de inmigración no es
el más importante para los hispanos, si los ultraconservadores se apoderan de
la Casa Blanca, los que no somos blanquitos seríamos blanco de ataques en todos
los frentes, con reformas legales, con debates ideológicos.
Mitt Romney se metió
en camisa de once varas con la gente que lo hubiera podido hacer ganar. Se peleó
con los hispanos.
Desafortunadamente
el panorama para los indocumentados en Estados Unidos está negro, y se pondrá
peor. Ustedes no saben cuanto daría yo mismo por estar equivocado. Espero que
las cosas se mejoren, pero cuando los dos partidos políticos nos agarran de
bandera para sus intereses de grupo, no hay... ahora... otra lectura a las
condiciones.
Sí, hay
congresistas que trabajan duro por lograr una Reforma Migratoria, pero son
escasos y su voz y voto no le hacen ni cosquillas a las propuestas positivas,
frente a la maquinaria política que trabaja para unos cuantos, para ese 1%.
Esas
promesas, mis amigos, son, por supuesto, trucos políticos para “acarrear” el
voto hispano. Eso es así, y siempre lo será.
Así que, ni
a Obama, ni a Romney. Mi voto se lo daré a Eugenio Derbez. Por lo menos él si
me hace reir... sin hacerme enojar.
Que tengan
todos un día perfecto! : )