Si lo que
acaba de ocurrir en Washington este miércoles 10 de julio lo interpretamos en
un vocabulario de leyes criminales, entonces podríamos decir que los
republicanos en la Cámara de Representantes recibirían cargos de intento de
asesinato.
En una
reunión a puerta cerrada, los republicanos en la Cámara Baja decidieron no
tomar en cuenta la propuesta de Reforma Migratoria S.744, aprobada la semana
pasada por el Senado con 68 votos a favor y 32 en contra. Es decir, todo el
trabajo realizado por los Senadores se fue a la basura. Los republicanos que
controlan la Cámara de Representantes decidieron que esa propuesta “no es lo
que los Americanos esperan de sus representantes” y dicen que ellos presentarán
sus propias propuestas, pero en pedazos. Es decir, nada que ver con una
propuesta amplia, un engranaje completo.
De acuerdo
con el proceso legislativo, cuando una propuesta es aprobada en una Cámara, se
pasa a la otra Cámara en donde se discute y se aprueba. Pero los republicanos
en la Cámara de Representantes dijeron que ven muy sospechoso que se quiera
pasar una ley de manera tan apurada y dijeron NO a la propuesta S.744.
Mi primera
pregunta para los republicanos es: ¿Qué carajos no entienden que es URGENTE que
se arregle el anticuado sistema migratorio de Estados Unidos? Es la mejor
oportunidad que tenemos desde hace décadas de sacar de las sombras a millones
de familias de inmigrantes trabajadoras y que solo quieren un mejor futuro, y
los republicanos mataron hoy ese sueño para los once millones de indocumentados
que sueñan ser parte de este país. Ellos ya son estadounidenses, solo que no
con papeles.
¿Ya no habrá
Reforma?
Esa es la
pregunta de los sesenta y cuatro millones de dólares. Desafortunadamente eso
depende de los republicanos en la Cámara de Representantes y de algunos demócratas
conservadores, pero sobre todo de los republicanos que integran ese grupo con
miopía mental llamado “Tea Party”.
Debido a
que los republicanos son mayoría en la Cámara de Representantes, son ellos
quienes controlan lo que se debate y no se debate.
Me parece
que los republicanos en la Cámara de Representantes no solo recibirían cargos
por intento de asesinato de la Reforma Migratoria, sino también podrían recibir
cargos por intento de asesinato de su propio partido, el Partido Republicano. No
aprendieron la lección después de las elecciones de Noviembre, cuando los
electores latinos les dieron una paliza por sus denigrantes discursos en contra
de los inmigrantes. 7 de cada 10 latinos votaron a favor de Barack Obama, pero
no fue Obama quien ganó, los republicanos perdieron gracias a su candidato que
decidió que era buena idea que los indocumentados se auto-deportaran y que no
se merecían el honor de recibir la ciudadanía “Americana”.
Pero parece
que los republicanos en la Cámara de Representantes no tienen memoria y no quieren
ver la Casa Blanca desde adentro nuevamente.
La única
luz de esperanza para que los Representantes retomen el debate con una
propuesta amplia como la S.744 es que toda la maquinaria política de la Casa
Blanca, incluyendo al presidente Barack Obama, las organizaciones pro-inmigrantes,
religiosas, sindicatos, compañías y todo aquel que esté a favor de arreglar el
sistema migratorio de Estados Unidos se vuelque a presionar a los
Representantes republicanos.
La S.744
La
propuesta que fue aprobada por el Senado tiene muchas secciones que no me
gustan. Entre ellas la militarización de frontera y los estrictos y tardíos requerimientos
para que las personas puedan calificar para beneficios migratorios y de salud,
etc. Pero también contiene muchas secciones positivas para millones de
indocumentados. No se nos puede dar todo. Hay que ceder en las negociaciones.
No es la mejor opción, pero es la única opción amplia. Es decir, para que una máquina
trabaje adecuadamente debe tener todos los engranajes perfectamente funcionales.
Eso es la S.744.
Lo que
quieren los republicanos de la Cámara de Representantes es aprobar leyes
separadas. Eso significan engranajes separados que corren el grave riesgo de no
acoplarse al resto de la maquinaria migratoria y por lo tanto, no funcionará. Además,
ellos se están enfocando más en aumentar aún más la seguridad en la frontera y
se niegan a aprobar cualquier legislación que tenga un camino a la ciudadanía.
¿Qué sigue?
Debido a
que el balón está en la cancha de los Representantes, solo queda esperar para
ver qué es lo que ellos proponen y luego ver si los Senadores están de acuerdo,
porque cualquier propuesta que se presente en la Cámara de Representantes, debe
ser discutida y aprobada ahora por el Senado.
La
estrategia política de los Representantes republicanos es aprovechar la bandera
política que significa la inmigración, pero el partido republicano debe hacer
bien el cálculo y jalarles las orejas a sus legisladores en la Cámara de
Representantes si es que quieren sobrevivir en el mapa político de este país.
El problema
con las propuestas de la Cámara de Representantes es que solo se están
enfocando en reforzar las leyes opresivas, las que castigan a los inmigrantes y
a quienes los contratan, a militarizar la frontera y a poner un muro más alto,
más fuerte, más largo, creyendo que eso detendrá a las personas para cruzar.
Tiempos
Cuando
todos confiábamos en que la Reforma Migratoria sería firmada por el presidente
Barack Obama en este verano del 2013, los republicanos en la Cámara de
Representantes parecen no tener prisa y eso significa que la aprobación de una
ley podría extenderse hasta finales del año, si es que nos va bien.
Lo peor del
caso es que la reforma no fuera aprobada este año y eso sería catastrófico para
un país que depende, les guste o no, del inmigrante.
Peor aún,
los estados comenzarían nuevamente a tratar de pasar legislaciones
anti-inmigrantes como ocurrió hace algunos años y veríamos nuevas historias de
discriminación y racismo en un país que parece ir como los cangrejos en el
trato humano a quienes más lo necesitan y que están en su propio territorio.
Nadie está
a favor de la inmigración ilegal. Ni a los propios indocumentados les gusta ser
indocumentados. Pero debido a que las actuales leyes migratorias no concuerdan
con los tiempos modernos y la actual situación del país, es imposible que ellos
arreglen su situación, aunque quieran hacerlo. Por eso es imperativo, es
urgente que los políticos en Washington hagan lo correcto y se dejen de
politiquerías tercermundistas.