10 de julio de 2013

Intento de Asesinato de la Reforma Migratoria

Si lo que acaba de ocurrir en Washington este miércoles 10 de julio lo interpretamos en un vocabulario de leyes criminales, entonces podríamos decir que los republicanos en la Cámara de Representantes recibirían cargos de intento de asesinato.

En una reunión a puerta cerrada, los republicanos en la Cámara Baja decidieron no tomar en cuenta la propuesta de Reforma Migratoria S.744, aprobada la semana pasada por el Senado con 68 votos a favor y 32 en contra. Es decir, todo el trabajo realizado por los Senadores se fue a la basura. Los republicanos que controlan la Cámara de Representantes decidieron que esa propuesta “no es lo que los Americanos esperan de sus representantes” y dicen que ellos presentarán sus propias propuestas, pero en pedazos. Es decir, nada que ver con una propuesta amplia, un engranaje completo.

De acuerdo con el proceso legislativo, cuando una propuesta es aprobada en una Cámara, se pasa a la otra Cámara en donde se discute y se aprueba. Pero los republicanos en la Cámara de Representantes dijeron que ven muy sospechoso que se quiera pasar una ley de manera tan apurada y dijeron NO a la propuesta S.744.

Mi primera pregunta para los republicanos es: ¿Qué carajos no entienden que es URGENTE que se arregle el anticuado sistema migratorio de Estados Unidos? Es la mejor oportunidad que tenemos desde hace décadas de sacar de las sombras a millones de familias de inmigrantes trabajadoras y que solo quieren un mejor futuro, y los republicanos mataron hoy ese sueño para los once millones de indocumentados que sueñan ser parte de este país. Ellos ya son estadounidenses, solo que no con papeles.

¿Ya no habrá Reforma?

Esa es la pregunta de los sesenta y cuatro millones de dólares. Desafortunadamente eso depende de los republicanos en la Cámara de Representantes y de algunos demócratas conservadores, pero sobre todo de los republicanos que integran ese grupo con miopía mental llamado “Tea Party”.

Debido a que los republicanos son mayoría en la Cámara de Representantes, son ellos quienes controlan lo que se debate y no se debate.

Me parece que los republicanos en la Cámara de Representantes no solo recibirían cargos por intento de asesinato de la Reforma Migratoria, sino también podrían recibir cargos por intento de asesinato de su propio partido, el Partido Republicano. No aprendieron la lección después de las elecciones de Noviembre, cuando los electores latinos les dieron una paliza por sus denigrantes discursos en contra de los inmigrantes. 7 de cada 10 latinos votaron a favor de Barack Obama, pero no fue Obama quien ganó, los republicanos perdieron gracias a su candidato que decidió que era buena idea que los indocumentados se auto-deportaran y que no se merecían el honor de recibir la ciudadanía “Americana”.
Pero parece que los republicanos en la Cámara de Representantes no tienen memoria y no quieren ver la Casa Blanca desde adentro nuevamente.

La única luz de esperanza para que los Representantes retomen el debate con una propuesta amplia como la S.744 es que toda la maquinaria política de la Casa Blanca, incluyendo al presidente Barack Obama, las organizaciones pro-inmigrantes, religiosas, sindicatos, compañías y todo aquel que esté a favor de arreglar el sistema migratorio de Estados Unidos se vuelque a presionar a los Representantes republicanos.

La S.744

La propuesta que fue aprobada por el Senado tiene muchas secciones que no me gustan. Entre ellas la militarización de frontera y los estrictos y tardíos requerimientos para que las personas puedan calificar para beneficios migratorios y de salud, etc. Pero también contiene muchas secciones positivas para millones de indocumentados. No se nos puede dar todo. Hay que ceder en las negociaciones. No es la mejor opción, pero es la única opción amplia. Es decir, para que una máquina trabaje adecuadamente debe tener todos los engranajes perfectamente funcionales. Eso es la S.744.

Lo que quieren los republicanos de la Cámara de Representantes es aprobar leyes separadas. Eso significan engranajes separados que corren el grave riesgo de no acoplarse al resto de la maquinaria migratoria y por lo tanto, no funcionará. Además, ellos se están enfocando más en aumentar aún más la seguridad en la frontera y se niegan a aprobar cualquier legislación que tenga un camino a la ciudadanía.

¿Qué sigue?

Debido a que el balón está en la cancha de los Representantes, solo queda esperar para ver qué es lo que ellos proponen y luego ver si los Senadores están de acuerdo, porque cualquier propuesta que se presente en la Cámara de Representantes, debe ser discutida y aprobada ahora por el Senado.

La estrategia política de los Representantes republicanos es aprovechar la bandera política que significa la inmigración, pero el partido republicano debe hacer bien el cálculo y jalarles las orejas a sus legisladores en la Cámara de Representantes si es que quieren sobrevivir en el mapa político de este país.

El problema con las propuestas de la Cámara de Representantes es que solo se están enfocando en reforzar las leyes opresivas, las que castigan a los inmigrantes y a quienes los contratan, a militarizar la frontera y a poner un muro más alto, más fuerte, más largo, creyendo que eso detendrá a las personas para cruzar.

Tiempos

Cuando todos confiábamos en que la Reforma Migratoria sería firmada por el presidente Barack Obama en este verano del 2013, los republicanos en la Cámara de Representantes parecen no tener prisa y eso significa que la aprobación de una ley podría extenderse hasta finales del año, si es que nos va bien.

Lo peor del caso es que la reforma no fuera aprobada este año y eso sería catastrófico para un país que depende, les guste o no, del inmigrante.

Peor aún, los estados comenzarían nuevamente a tratar de pasar legislaciones anti-inmigrantes como ocurrió hace algunos años y veríamos nuevas historias de discriminación y racismo en un país que parece ir como los cangrejos en el trato humano a quienes más lo necesitan y que están en su propio territorio.

Nadie está a favor de la inmigración ilegal. Ni a los propios indocumentados les gusta ser indocumentados. Pero debido a que las actuales leyes migratorias no concuerdan con los tiempos modernos y la actual situación del país, es imposible que ellos arreglen su situación, aunque quieran hacerlo. Por eso es imperativo, es urgente que los políticos en Washington hagan lo correcto y se dejen de politiquerías tercermundistas.